jueves, 15 de octubre de 2015

Una niña mujer


Los senderos caminados
las sonrisas regaladas
varios amores vivenciados
las palmas acariciadas
 besos apasionados
el cuerpo entregado
el dolor agarrado a tu pecho
la risa en momentos dados
la muerte rondando la esquina
y muchas vivencias más 
habidas y por haber
en la vida de una mujer
¿Te convierte en adulta?


Aceptame como soy
con hechos y mentiras  
con penas y alegrías 
arco iris y tempestades 
pobrezas y riquezas  
hambrienta de palabras  
y cuantas cosas más 
que nos pasan día a día 
 en esta vida real.


El camino recorrido  
no me convierte  
en una mujer adulta 
fuerte y empoderada
como quisieras que fuera.


Amárrame si quieres 
amordázame si gustas 
pero no me pidas 
que me convierta  
en una mujer adulta 
porque no lo soy 
ni lo seré nunca 
Déjame ser lo que soy 
una niña mujer.

viernes, 2 de octubre de 2015

Virus emocional: sordera emocional




Tenemos dos oídos, y si no hay ninguna dificultad auditiva, todos escuchamos perfectamente, los sonidos que provienen del exterior.
Es una actividad, que no necesita de ningún esfuerzo por nuestra parte. Es más ,nos cuesta mucho dejar de oír. Vivimos en un entorno urbano, que supera con creces los decibelios apropiados para nuestra salud.
Pero hay una gran diferencia entre oír y escuchar. Todos oímos desde el momento en que nacemos, pero la actitud de escucha se va adquiriendo con los años, y se integra en una de las más importantes habilidades sociales.
La base de esta diferencia estaría en que lejos de ser una conducta pasiva, es una actitud paciente, y se necesita entrenamiento y cierta inteligencia emocional para adquirir semejante atributo personal.
Lo común al escuchar a otra persona, es estar pensando en como hacer nuestro ese mensaje, preparar lo que vamos a decir a continuación o incluso, obviar lo que nos cuentan y estar pensando en nuestros asuntos o preocupaciones.
El estado anímico personal o la impresión que nuestro interlocutor nos causa, también modifica la escucha. 
Si estamos de mal humor, juzgaremos y sacaremos conclusiones erróneas que intensifican ese malestar.
Si no es una persona de nuestro agrado, nos situaremos en una actitud de crítica previa, a todo lo que nos transmita.
 Por tanto, todas las atribuciones y emociones, sesgarán la comunicación, desvirtuándola a nuestro antojo.

¿ Cuantas veces nos sentimos frustrados, al llegar a la conclusión , de que esa persona con la que mantenemos algún tipo de relación, de amistad, familiar o amorosa, no habla nuestro mismo "idioma"?.
No es tanto, una cuestión del tipo de mensaje que emitimos, sino de la capacidad de escucha empática de ambos.

La empatía es una cualidad que deberíamos practicar más a menudo.
Estamos inmersos en nuestro propio mundo, vemos la vida solo desde nuestro punto de vista. 
Sería como ver un cuadro puntillísta, colocándonos a cinco centímetros de la obra, solo veremos pinceladas, sin formas ni estética. Si pudiéramos tomar distancia, alejarnos del cuadro, para contemplarlo desde otra perspectiva más lejana, podríamos apreciar, el valor y el paisaje de manera completa.

Es muy triste ver lo terapéutico, que resultan diez minutos de escucha activa, para otra persona. Vivimos en una sociedad de egocentrismo tan frenético, que es un verdadero lujo, que alguien te pueda dedicar, diez minutos de su vida a escuchar, simplemente escuchar.
Sin juzgar, sin censurar, sin valorar, sin opinar, sin aconsejar, sin interrumpir, sin apreciaciones, sin debatir, sin intenciones personales, sin apropiarse del mensaje, sin conclusiones propias, sin.........solo escuchar.
Este tipo de escucha, es tan efectivo como un abrazo cálido de aquél que necesita consuelo.
Para aprender a escuchar, podríamos comenzar, por los siguientes pasos.


  • Mirar a los ojos del que nos habla.
  • No precipitarnos en querer sacar conclusiones prematuras.
  • Escuchar libremente y sin prejuicios. Lo que dice es lo que es para él, no tiene que ser lo que es para ti.
  • Saber que no existe una única verdad, la opinión de cada uno, es su propia verdad.
  • No intentar que toda comunicación tenga un fin práctico, se puede escuchar, solo con el fin de escuchar.
 En el escenario habla mi alma y ese respeto al silencio es capaz de tocar a la gente, más profundamente que cualquier palabra. MARCEL MACEAU.


Fuente: http://virusemocionales.blogspot.cl/2011/11/10-sordera-emocional_15.html