lunes, 20 de abril de 2015

Un aviso muy particular de una sumisa buscando Amo



 Un día, hace ya cuatro años atrás  encontré este texto en la web,  me pareció interesante, más que nada me impactó. Es lo que piensa y pide una sumisa con experiemcia a un posible Amo.

 "Existirá una persona que en verdad conozca el trato D/s dentro del BDSM, que no sea  un patán buscando solo placer gratuito fingiendo ser amo, existirá ese ser que me acepte como soy, una persona que sea compatible conmigo, una persona que no me trate como un animal sino como una mujer sumisa, una persona que no se fije en mi físico ni en mi edad ni abuse de mi entrega con el pretexto de que si pongo objeción no soy sumisa real, existirá ese ser que no necesite de palabras soeces para excitarse y hacerme suya, existirá esa persona que necesite una sumisa que se entregue a él en cuerpo y alma sin pretender obtener de ella gratuitamente el servicio de limpieza, cocina y tintorería, existirá esa persona que se preocupe por mi cuando no me he reportado y no solo me llame porque tiene ganas de follar, existirá esa persona que quiera descubrir completamente la esencia de una mujer que estaría dispuesta a aprender de él sin poner condición, de una mujer que como muestra de agradecimiento al cariño de su AMO y SEÑOR se pondría a su pies y le atendería como todo un Señor pero por cariño y entrega voluntaria no por obligación o temor a perderlo, existirá esa persona que desahogue en mi todos sus miedos, dudas, éxitos , fracasos, frustraciones etc… que me diga “ven a mis pies y escúchame necesito hablar con alguien”, porque me parece que no existe mejor amigo leal, confidente y amante que tu sumisa, existirá ese ser que tan solo con ver mis ojos sepa mi estado de ánimo y me permita decirle todo lo que hay dentro de mi mente y sentimientos sin pensar que busco una relación sentimental, existirá ese caballero de apariencia dominante, duro pero flexible, estricto pero comprensivo, justo pero benevolente, tierno pero disciplinario, existirá ese ser que día con día me haga ser mejor sumisa y persona, dentro de este mundo y compartamos mutuamente las delicias del BDSM hasta fundirnos en uno solo cada vez que me llame a sus pies?
Si existes “búscame” yo sabré reconocerte Amo".

viernes, 3 de abril de 2015

El perdón



La lucha del dominante siempre ha sido contra sí mismo. Ni siquiera la dureza de enseñar, aleccionar o sentir a una sumisa es tan dura como mantener cierto equilibrio y constancia en el camino que hay que seguir. La historia de uno mismo se entiende desde el aprecio por los errores, numerosos aunque lo neguemos y sobre todo, por el resultado invisible de nuestros actos. Si dejamos a un lado el hecho de todo lo que podemos hacer con nuestras manos o cualquiera de los artilugios que podemos utilizar para nuestros fines, nos damos cuenta, mas tarde que pronto, que es en los actos puramente simbólicos, donde realmente dejamos huella. Someter es relativamente fácil, ahora casi cualquiera puede hacerlo, “presas” incautas que se dejan lo atestiguan. Subyugar la mente y el cuerpo en todos sus sentidos desembocando en una paz inconmensurable es otro cantar.
Por el camino dejamos cadáveres. Unas veces sin conocimiento de causa, otras en cambio a sabiendas de que lo que hacemos no es lo correcto pero seguimos en ello para alimentar esa voraz infamia que es el hambre de nuestro ego. La realidad es que, tras todo eso lo que hacemos es acumular las emociones y sentimientos de aquellos a los que sometemos. Pero nosotros, de una manera o de otra debemos estar sometidos a nuestras propias fascinaciones y desde nuestro púlpito, donde percibimos como la entrega se convierte en la mansedumbre de esa sumisión, encontramos el vehículo de nuestro propio yo. Hacemos daño, muchas veces más del que imaginamos. No físico, porque ese por descontado, entra dentro de este paradigma de las relaciones D/s. Es el dolor del abandono, de la soledad, del silencio, de la equivocación y de la falta de perdón. Ninguna de estas cosas se pueden dejar de lado, porque todas emanan de nosotros.
El dominante debe saber perdonar, pero debe aún más saber pedir perdón. La infalibilidad no existe simplemente porque en un momento determinado, cualquier relación D/s está compuesta de una mezcla de sentimientos entrelazados que nos cuesta tener controlados. Los sentimientos nos hacen errar y esto, aun  pudiendo ser negativo, no lo es. La sumisa tiene que conocer la firmeza y el corazón justo del dominante pero también saber con certeza absoluta que cuando se equivoque, sea a conciencia o sin querer, como respuesta no solo tendrá palabras sabias, sino el consuelo del perdón emanado de la persona a la que se ha entregado. Sabiendo eso, la sumisa estará segura, esté él o no.
Desviarse hacia cualquier camino donde esto sea desechado es un camino peligroso. No diré equivocado aunque así lo sienta, porque cada dominante actúa como le conviene y cada sumisa acepta las normas que le dan, pero solo diré que sin auto crítica, un dominante tiene muy poco recorrido y la sumisa, saltará de uno a otro, y será su piel y su mente las que sufran las consecuencias de todo ello.