miércoles, 25 de enero de 2012

Nueva etapa.



Ayer tuve sensaciones fuertes, estoy feliz de arriesgarme a vivirlas a pesar que no siempre me atrevo, pero me he decidido ya que  tengo dos pilares fundamentales a mi lado. Uno de ellos lo tengo hace 3 años, es mi amiga y ahora mi hermana. Muchas horas pegadas al teléfono, otras por msn y hasta que al final muchas horas conversando en persona. Nos encontramos un día cualquiera y aunque han habido circunstancias que nos han separado, nunca hemos dejado de contarnos nuestras cosas vainillas y de D/s . 
Ella me hizo reaccionar y darme cuenta que esperaba la nada. Sus palabras han sido un gran aliento.
El otro pilar que se sumo a mi lado es nuestro Amo, un hombre muy distinto a mi, casi en todo menos en la pasión que sentimos por el BDSM y este juego que aveces lo vemos como algo aparte de nuestras vidas, algo morboso que nos gusta y prohibido es lo que realmente nos hace felices y bueno se convierte en la vida misma y el motor de ella.
Confieso que me resistí,  lloré, renegué, no quería integrarme a la cuadra de Amo Perverso pero deje de luchar conmigo misma  y acepté.
Ayer fue nuestra primera sesión en conjunto y la verdad le pongo un siete o un diez. Nada malo que decir fue una comunión perfecta entre los tres, el Amo tuvo  a sus dos perras a sus pies entregando lo máximo, fue una sesión casi como una ceremonia muy hermosa, me encantó lo orgulloso que se sintió  de sus putas, se fue feliz y agotado y nosotras quedamos mas que dichosas conversando y luego escribiendo nuestras impresiones.
Desde el lunes 23 de enero de 2012 soy sumisa de Amo Perverso y afortunada de serlo.

domingo, 15 de enero de 2012

Una sesión de protocolo



Habíamos convenido un encuentro de mi amiga sumisa con Su Amo y yo. El objetivo era evaluar el protocolo por Él enseñado frente a una persona de confianza y que mejor  que su amiga sumisa. Ya habían existido dos intentos fallidos y bueno al tercero se logró. Llevo 9 meses sin vivir ni practicar bdsm, lo encontré útil  para mi, he pensado dejar mi sumisión de lado pero es algo que no puedo, el tema me apasiona y voy a seguir aunque sea como espectadora.
Sentí el timbre, abrí con un poco de temor no sabía con que Amo me iba a encontrar, entró ella, se notaba nerviosa, la bese suavemente en su cara y luego miré al Dom, no sabía si darle la mano o un beso en la cara, se acercó y vi su intención clara de saludarme en forma normal, en la mejilla. Su mirada penetrante me colocó en mi rol.
Ella se dirigió al baño para vestirse de acuerdo al protocolo impuesto, mientras yo le ofrecía una bebida, me senté en el sillón sin cruzar las piernas y tratando de hilvanar una conversación trivial para  cortar el ambiente que estaba un poco tenso, me preguntó varias veces si estaba nerviosa, obviamente se notaba. Para que mentir, asentí que si.
De repente él dijo  -mi perra se sentará en el suelo y me gustaría que hicieras lo mismo para que ella se sienta mejor, puso un cojín en la alfombra y me senté sobre el, muy cerca de sus piernas. Sólo quería que mi amiga se apurara y llegará ya, al fin la vi entrar gateando como perrita con la correa del collar en su boca, se acercó a él y se la ofreció, él la  tomó entre sus manos y tiró suavemente, ella se sentó en el otro cojín dispuesto al otro lado del Señor y se echó sobre sus piernas, acariciándolas   suavemente.
La encontré nerviosa, estaba dando un examen de protocolo. 
Estaba incomoda en esa posición tengo problemas con una de mis rodillas, así que decidí sacarme los zapatos y acomodarme mejor. Cuándo escucho ¿Por qué te has descalzado? lo miré perpleja...
-Para hacerlo debes pedir permiso-  pregunté  sumisamente ¿Por qué Señor si no soy su sumisa? - No importa que no lo seas pero en este momento llevaremos el protocolo- Me volví a poner los zapatos, pedí permiso, el me lo otorgó y volví a sacarlos, al igual que daba permiso a Su sumisa para que hiciera lo mismo.
Conversamos animadamente hasta  que el Amo ordenó a mi amiga  ponerse en cuatro y le dio dos palmazos fuertes porque su vaso estaba vacío y ella no se había percatado. Se acercó ella a la bebida, noté su cara contrariada, llenó el vaso y luego se sacó una de sus pechugas la puso bajo el vaso y se lo ofreció, pensé...mmm algo que no sabía, estoy aprendiendo un poco más, me sentí contenta. 
De pronto él me pidió que le sirviera un bocadillo que estaba sobre la mesa, iba a tomar la bandeja pero me indicó que tomara solo uno, lo tomé sobre mis manos y se lo pasé, me miro seriamente y le dijo a Su sumisa... -Enséñale perrita como se sirve- ella tomo el panecillo lo puso sobre su pecho y lo acercó a su Amo, luego me tocó el turno a mi, hice lo mismo, con una salvedad...dijo - Tú tienes pechos grandes por lo tanto toma tu pecho fuerte con una mano pon el bocadillo sobre el y ofrecelo, parece que lo hice bien porque me lleve un halago.
Nos dio permiso para fumar, me paré para buscar los cigarros cuando dice - ¡No, gateando! - cuando volví con los cigarros, nuevamente el le ordenó a Su sumisa que me enseñara como se gateaba, piernas abiertas, moviendo el culo en forma seductora, lentamente y bien parado.
En el transcurso de la velada él le ordenó a ella - Dame miel - la miré y pensé que será eso? cuando veo que ella introduce su mano en su coño mete sus dedos y los saca rebosantes de jugos, pone sus dedos sobre sus labios, que él saboreó gratamente. 
Al pasar de la tarde me sentí más en confianza, él se preocupó que así fuera, logré soltarme y jugar al Amo y la sumisa. En un momento se me salió la palabra Amo para dirigirme al Señor, lleve las manos a mi boca con preocupación, me sentí mal, no era mi Amo, pero  el Señor me tranquilizó con un -está bien- sin darle mayor importancia. 
He pensado sobre eso que pasó, debe ser normal que cuando un Dominante te domina en ese momento es tu Amo. 
Hace un año escribí una entrada sobre este tema, donde decía que no estaba de acuerdo con tal juego, pues bien en este momento me retracto, basta ya de falsos resabios, jugué y me sentí muy bien.
En resumen fue un aprendizaje notable para mi, para ella un examen y para él.... pienso yo, el sueño del pibe, tener a dos perras a sus pies.

jueves, 12 de enero de 2012

La verdadera entrega



Aterido, calado hasta los huesos, con un humor de mil demonios, y los primeros síntomas de una terrible jaqueca debida, sin duda, al abuso del alcohol, caminaba, maldiciendo entre dientes, por la oscura calle que me conducía a mi triste casa.
Una vez más no habían derrotado; una vez más nos había humillado, y en nuestro propio campo. Una vez más se habían roto todas las ilusiones de poder sacar pecho al día siguiente y gritar nuestra rabia a los cuatro vientos.
Una vez más había que esconder camisetas, banderines y bufandas porque el eterno rival nos había aplastado como un rodillo.

Y una vez más habíamos tratado de ahogar nuestras penas en alcohol… pero las muy hijas de puta flotaban mejor que cualquier barquito de jodido papel.
Y así, mareado y refunfuñando entre dientes, deseando llegar a casa y caer en mi cama para olvidar mi vida de mierda, avanzaba hasta darme casi de bruces con ella.
Al principio ni la vi, entre la espesura de la niebla y la pérdida de capacidad visual que arrastraba en aquel momento, pero al llegar a las escaleras que conducían a mi casa, allí estaba ella, sentada, acurrucada como un osito de peluche, empapada por la lluvia, aterida de frio y con cara de llevar allí un buen rato esperando.
- ¿Qué haces aquí?
- Hola mi Señor. Me enteré del resultado del partido y supuse que estaría usted mal.
- ¿Y eso a ti eso que cojones te importa?. Yo ya no soy tu Amo, ¿recuerdas?
- Perfectamente Señor, pero eso no es impedimento para que yo siga siendo su esclava. 
- Yo no necesito ninguna esclava, lo que necesito es un baño caliente e irme a dormir.
- Le he traído algo de cenar. Un caldo y empanada, aunque se han quedado fríos. Tendré que calentárselos.
- ¿Cuánto tiempo llevas ahí, sentada?
- Más de dos horas, mi Señor.  - Estás horrible, ¿lo sabías?. Anda, pasa y sécate un poco, no quiero tener sobre mi conciencia el que te mueras de una pulmonía.
- Gracias mi Señor, detrás de usted.
La miré a los ojos para cerciorarme de que no trataba de jugarme una mala pasada. Uno nunca puede fiarse de una mujer dolida, y seguro que ella tenía motivos para estarlo. Pero en sus ojos sólo vi mansedumbre y entrega, y un brillo especial cuando le permití entrar de nuevo en mi casa.
Entramos en silencio y tuve que insistir en que se secara antes de calentarme la cena, pues ella consideraba que mi bienestar estaba por delante de su salud.
- He dicho que vayas al baño y te seques bien seca mientras yo enciendo la estufa, y no me discutas.
- Pero es que solo tengo esta ropa, Señor.
- Puedes coger mi albornoz. Quizás no esté demasiado limpio, pero te abrigará.

- Muchas gracias, mi Señor. Haré lo que usted me pida.
La vi avanzar por el pasillo, dejando huellas de agua en el suelo, y un antiguo sentimiento de protección se despertó de nuevo en mí, aunque traté de arrinconarlo de inmediato.
Encendí la estufa de leña y puse a calentar el caldo que, afortunadamente, daría para los dos, pues los dos necesitábamos calentar nuestros congelados cuerpos.
  Apenas había colocado la mesa y sacado una botella de vino, cuando apareció en la puerta, envuelta en mi albornoz y secándose el pelo. Esa era una de las cosas que más me gustaban de las sumisas, que no pierden el tiempo en el baño cuando creen ser más necesarias en otro lugar.
- ¿Pero que hace, Señor?. Déjeme a mí eso, y usted vaya a secarse y a cambiarse de ropa, que esto es cosa mía.
- No soy ningún inútil, contesté
- Perdón Señor, no quería ofenderle… es sólo que yo estoy aquí para servirle, no para ser servida.
- Está bien, voy a darme un baño. Haz lo que quieras.
Despacio me encaminé al cuarto de baño, y una vez allí, decidí que una ducha no era suficiente, así que abrí el grifo de la bañera y dejé correr el agua mientras me desnudaba y veía, con cierto espanto, a ese desconocido que me miraba desde el espejo.Ciertamente ya no era joven. La vida iba dejando sus marcas en mi rostro, y el cansancio y la negrura de mi alma se reflejaban en mi cara dándome el aspecto de un viejo prematuro.
Me metí en la bañera sintiendo la caricia del agua caliente sobre mi piel. Cerré los ojos y me dejé llevar por la memoria hacia tiempos pretéritos donde todo era más alegre, más cristalino, con colores y aromas más intensos.
Ni siquiera la oí entrar, pero si noté la delicadeza de sus manos al recorrer mi cuerpo con una esponja, masajeando mis doloridos músculos. Dejé que me frotara el cuerpo, que me lavara el cabello, incluso que afeitara mi cara…
Me puse en sus manos porque sabía que eran manos expertas capaces de hacer que me sintiera mejor.

Con el agua aún tibia, me acercó un tazón de caldo caliente que bebí con ansiedad, consiguiendo que el calor interno se fundiera con el calor que sentía en mi piel.Dejé que peinara mis cabellos y que me sacara de la bañera para secarme despacio y concienzudamente cada recoveco de mi cuerpo, sin olvidar ninguno.
Acto seguido, se quitó el albornoz y me lo puso, quedándose completamente desnuda ante mí. 

Pude observar que su cuerpo ya no era joven tampoco, y que su piel había perdido la tersura de antaño. Aún así, lo llevaba limpio y rasurado como a mí me gustaba, con su pelo largo y de un tostado azabache recogido en una coleta alta, semejante a las crines de una hermosa yegua negra. - ¿Desea algo más, mi Señor?
- Si, acompáñame a la habitación.
Dócilmente siguió mis pasos hasta mi habitación, donde la cama estaba recién hecha y mi ropa ya estaba recogida y doblada sobre la cómoda. 
Al entrar se adelantó y abrió el lecho por el lado izquierdo, que era el que yo siempre ocupaba. 
Deje caer el albornoz, y desnudo me introduje en la cama. Ella, solícita, se tumbó en la alfombrilla que había en el suelo, a mi lado.
- Ven, métete en la cama conmigo.

Podría intentarlo, pero sería en vano, pues jamás conseguirá expresar el brillo de felicidad que, como un foco de alta potencia, iluminó sus ojos en aquel momento.
Se metió en la cama a mi lado, y bajando la vista, me preguntó:
- ¿Desea mi Señor que haga algo para que pueda dormir más tranquilo? ¿O desea usar a su esclava para relajarse?
- No… sólo, abrázame.
 Y así, abrazados, con su cabeza sobre mi pecho y su cuerpo dándome calor, mientras escuchaba en la oscuridad su respiración feliz y acompasada, me di cuenta, una vez más, de que la entrega, la verdadera entrega, no tiene por que estar siempre relacionada con el sexo.
Porque allí, en aquella densa oscuridad, simplemente teniéndola acurrucada entre mis brazos, la sentí más mía que nunca.
Aquella noche dormí como el más feliz de los hombres…, y a la mañana siguiente, al despertarme, pude sentir el calor de su cuerpo…

Y decidí entonces que no era tan viejo como pensaba, y que la vida no era tan negra como yo creía, y que aún había una oportunidad de ser feliz, y que aún me quedaba mucho por vivir a su lado…, al lado de MI verdadera esclava.

Un hermoso relato que encontré en el blog de un Dominante "La mansión de Sayiid" y que generosamente me ha autorizado a publicar. Es que me encantó.


miércoles, 11 de enero de 2012

Experiencia extraña

Hace rato que pienso en alguien, de aburrida entró al chat de mi país, no pincho a nadie, me quedo ahí esperando que ventana se abre para conversar un momento. De repente se abre una, leo el nick y me quedo paralogizada era el nick que estaba en mi mente, la pregunta se me agolpa en la mente ¿Será él? 
Con esperanza y alegría respondo a la conversación. Me doy cuenta de inmediato que no es la persona que pienso por su manera de escribir .
¿Pero porqué aparece el nick de la persona que pienso? ¿Tan fuerte es mi mente?
No creo en las coincidencias, todo pasa por algo.
Estoy tan anodada que tengo que escribirlo aquí, estoy sorprendida, busco una explicación. solo encuentro la que acabo de exponer.
Me queda una respuesta. Tengo que hacerle caso a mis intuiciones y a mis pensamientos. Era el nick pero no la persona de mis pensamientos.
Ya se que muchos pensaran que es una coincidencia pero ya llevo muchas coincidencias en mi vida, Hay algo más que no podemos responder.

lunes, 9 de enero de 2012

Una relación compleja


"La sumisión de una persona es algo inmaterial, se mide por la entrega que tiene hacia su Amo, en cómo ofrece y da hasta aquello que le cuesta; aquello que en su interior es tan fuerte para ella que solo lo hace por Su Señor.
El sometimiento está en cosas triviales como hacer la cena, retirar la silla de su Señor, caminar un paso atrás, estar pendientes de sus deseos, quedarse quieta si es necesario, preparar el baño, secarle, afeitarlo y en lo más importante que es satisfacerlo en lo sexual.
No se es mas sumisa porque se aguantan cien azotes y otra cincuenta. No, eso no es sumisión. 
Sumisión es anteponer los deseos del AMO a los propios aunque sean difíciles y desagradables de realizar."
Es complicada una relación D/s, algunos dicen que todas las relaciones son iguales, no estoy de acuerdo, la relación de Amo y sumisa es mucho más compleja.
Este es el filtro que deja de lado a una curiosa ya que no lo puede soportar.
Para ser sumisa hay que tener temperamento, seriedad y saber lo que se desea. 
La sumisión  es un ideal a alcanzar.