jueves, 24 de mayo de 2012

Soneto XLV Pablo Neruda


No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, 
porque, no sé decirlo, es largo el día, 
y te estaré esperando como en las estaciones 
cuando en alguna parte se durmieron los trenes. 

No te vayas por una hora porque entonces 
en esa hora se juntan las gotas del desvelo 
y tal vez todo el humo que anda buscando casa 
venga a matar aún mi corazón perdido.



Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, 
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: 
no te vayas por un minuto, bienamado, 

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos 
que yo cruzaré toda la tierra preguntando 
si volverás o si me dejarás muriendo.

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La esperanza nunca tranza, siempre está y jamás se ha ido, a veces se da vuelta por el camino de la vida pero vuelve al verme acongojada, la recibo con mi corazón abierto porque de ningún modo me cerraré a la luz que ella proyecta sobre mi vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que hermosa forma de expresarse de nuestro gran Pablo Neruda...como identifica a veces.
saludos querida amiga y que bello lo que publicas