martes, 1 de marzo de 2011

La soledad


No era mi sino ni mi felicidad
intente, Dios sabe que lo hice
me la ganó la desconfianza y la soledad
pensar y pensar en la felicidad, no me salvó
la muerte me hace un guiño tras el balcón
me dejo observar
estoy de luto, nadie me puede ayudar
la soledad me acompaña
escondida en un rincón
traté de huir de sus garras
pero ella fuerte y poderosa
no me dejó escapar
ahora pertenezco a ella
dueña absoluta de mi
me dio un respiro mínimo
sabía y que iba a volver
sabiamente esperó mi llegada
humillada ante sus pies 
ya no hay camino ni esperanza
ni buenos momentos, ni felicidad
si ella me quiere a su lado, no lucharé por salir
que me tenga, use y abuse de mí
desgarre mi piel con azotes hasta sangrar
que atraviese con agujas mis pezones
hasta gritar de dolor
allí aparecerá ella, 
la bella reina  del final
que me tome con cariño
y me deposite cuidadosamente
en el paraíso que un día vislumbré
quise cambiar mi destino
no pude, ya no lucho más.

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