jueves, 30 de diciembre de 2010

Relaciones ocasionales


¿Se acuerdan cuando escribí una entrada que se titulaba "Jugar al Amo y la sumisa"? bueno... encontré la postura de un Amo en cuanto al tema, aquí está:

Quiero escribir sobre este apartado, hoy considerado como políticamente incorrecto, del BDSM que trata de las relaciones ocasionales; relaciones que se dan solo por el hecho de que deseamos tenerlas, sin más preocupación que disfrutar del momento y de probarnos a nosotros mismos lo que somos capaces de hacer.

Estas relaciones se diferencian, de forma fundamental, de las relaciones establecidas porque no pretenden llegar más allá de una o más sesiones en las que nos desarrollamos tanto sentimental como técnicamente.
Aunque se comenta lo contrario, en Mi opinión, en este tipo de relaciones es muy importante conocer, también, la cara de la persona con la que vamos a tener dicha relación con el fin de que podamos evaluar si somos (los participantes) personas de fiar pues de este tipo de relaciones se puede salir muy mal; los sumisos con daños importantes o habiendo sido obligados a realizar cosas que no deseaban y los Dominantes con una acusación de maltrato y/o de lesiones.
Por ello, considero que lo primero es hablar con la persona con la que se va a estar de forma ocasional a la cara; conocerla en un ambiente tranquilo y controlado como puede ser una cafetería y, evitar en todo lo posible, el “aquí te pillo, aquí te mato”.
El tener los datos de la otra persona y confirmación de lo que se puede llegar a llevar a cabo también es importante al objeto de que todos sepamos cual es el terreno de juego que vamos a ocupar.
Estas notas que he señalado hasta el momento son lo que defino como las consideraciones previas de este tipo de relación; corresponden a ese conjunto de puntos que deberíamos tener marcados a fuego con el fin de evitar riesgos.

No quiere decir esto que Me sitúe en contra de las relaciones “aquí te pillo, aquí te mato”; es más, considero que muchas veces son altamente gratificantes e interesantes pero sí que tengo que decir que este otro tipo de relaciones son, de forma evidente, mucho más arriesgadas y onerosas en todos los aspectos.
Dicho de otra forma, considero que la persona que se arriesga a un tipo de relación basada en el “aquí te pillo, aquí te mato”, en el morbo del desconocimiento y de la falta de preparación de unos mínimos puntos debe ser consciente de que arriesga mucho y que, aunque lo que suceda sea responsabilidad básica del que lo lleve a cabo (sean las lesiones o las denuncias injustificadas) la persona que las ha sufrido se ha colocado en la posición de recibir estos daños.

Es evidente que no asigno la responsabilidad culposa sobre la persona que sufre el daño pero sí que establezco que tenemos que ser conscientes de nuestra irresponsabilidad (irresponsabilidad similar a la que tenemos cuando está la policía disolviendo una manifestación debajo de nuestra casa y nos asomamos a la ventana a verlo). Esta irresponsabilidad es de la que debemos ser conscientes con el fin de asumir la cuota de responsabilidad que nos corresponde.
Por cierto, que todo esto que estoy diciendo habrá muchas personas que piensen que solo sucede en la primera ocasión en la que tienes esa relación ocasional. Por desgracia, y en Mi experiencia, esto no es así; una persona que se ha podido mostrar encantada con lo recibido hasta un momento dado puede revolverse por múltiples razones en otro; personas que respetaban la “palabra de seguridad” en varias sesiones dejan de hacerlo en una dada o personas que han salido de Nuestras manos con marcas más fuertes o habiendo recibido “sufrido” acciones más potentes nos llaman de todo y amenazan (como mínimo) con denunciarnos.
Dicho todo lo anterior, voy a marcar las que, en Mi opinión, serían las etapas necesarias para definir como una relación que se tenga de forma ocasional sea, relativamente, sensata y segura.

1ª Etapa: El conocimiento.
Debemos conocer al otro; estar seguros que el feeling que sentimos respecto de él o ella es el adecuado; no dejarnos llevar por un calentón del momento; y tener una seguridad emocional de que todo va a resultar según deseamosEl conocimiento se puede entablar de muchas maneras. La manera más habitual, hoy en día, es Internet pero no es la única ni mucho menos; de hecho Yo he estado con muchas con las que he topado después de cenar en un bar de copas o en una discoteca y, después de una fructífera conversación en la que hemos establecido los términos de la relación de ese momento, hemos acabado disfrutando el uno del otro durante un tiempo holgado y alegre.
Una vez establecidas las bases de que lo que deseamos es tener un “momento de gloria” lo siguiente es hablar, conocer a la persona con la que hemos decidido tenerlo; definir que no solo es que ambos deseemos tenerlos sino que además somos básicamente compatibles con el fin de llevar a cabo el acto de forma satisfactoria para ambos.
He de reconocer que no conozco más que una forma de llevar esto a cabo y es hablar con la otra persona de frente y con sinceridad viendo como responde a tus insinuaciones y sintiendo como debes responder a las de tu alter ego circunstancial.
Considero esta etapa como algo básico y absolutamente necesario en la que debemos dedicar un tiempo que nos asegurará que las cosas salgan como esperamos en un tanto por ciento importante del deseo que queremos satisfacer. Aunque no Me guste mucho hacerlo así, he de recordar que tener una sesión es algo más que simplemente follar (cosa que, por cierto, se puede llevar a cabo o no dentro de la sesión).

2ª Etapa: estableciendo las condiciones.
Aquellos que Me conocen saben que no soy precisamente un fanático del SSC sin embargo, en este caso, es absolutamente preciso, a Mi entender, recurrir a él a menos que queramos exponernos a que las cosas tengan consecuencias indeseadas e imprevistas por parte de todos los que participan en la sesión acordada.
Es por ello que, en estos casos, las cosas deben ser más sensatas, aún, que en el caso de una relación establecida; más seguras pues el conocimiento que tenemos de la otra persona es menor; y… consensuadas para que nadie se pueda refugiar en el “yo no quería que pasara esto” incluso aunque ello no nos exima delante de la ley.
El consenso debe ser, en este caso, explícito y definido, no se debe traspasar sin el previo asenso de la otra persona y explicando lo que puede llegar a suceder en caso de hacerlo. Los límites que, en el momento en que vamos a llevar a cabo la sesión, tiene la persona sumisa deben quedar claramente establecidos antes de pasar a la siguiente etapa.
Si se pudiera llegar a tener este consenso por escrito mejor pero, hay que ser claros, en general no es fácil que quede así excepto en los casos en que ya hayamos quedado de esta forma por Internet.
Cobra especial importancia la definición y utilización de la palabra de seguridad que debe ser absoluta y clara. No existirá, como existe en la mayor parte de las relaciones establecidas, un doble nivel en el que el Dominante evaluará la situación sino que debe parar a la mínima indicación de que la persona sumisa lo está pasando mal o ante la utilización de la palabra de seguridad por parte de esta.
Hay que saber que estos términos no deberían dejarse, en ningún caso, como términos implícitos sino que deben ser explícitamente explícitos (valga la redundancia).


3ª Etapa: el desarrollo de la sesión.
Sin tener que tener un guión prefijado sí que debemos conocer y respetar todos los límites reales de las persona sumisa y de la Dominante.
Se seguirá dando una relación de dominación/sumisión pero será solo durante el periodo pactado, con lo que podemos decir que no es una relación plena excepto en los momentos en los que estamos.
Aún así hay que decir que el desarrollo puede ser realmente excitante y gozoso; que la resolución del momento puede llenarnos mucho e, incluso, hacer que pretendamos establecer una relación más amplia en el tiempo (relación establecida) sin acordarnos que, para ello, es preciso que conozcamos y evaluemos mucho mejor la compatibilidad y el feeling entre las personas.
El desarrollo deberá ser como un fluir suave de un rio sin pendientes, con una forma de llevar que consiste en obtener mucha información de cómo está disfrutando la persona sumisa y de su comodidad, excitación y seguridad.
Es conveniente una comunicación muy intensa que no tiene porque ser verbal pero sí, al menos, debe ser gestual y debe tener en su desarrollo una atención intensa a la persona que tenemos con nosotros en ese momento. Aunque parezca que hablo de la persona Dominante esto también debe aplicarse a la persona sumisa que debe estar atenta a lo que la persona Dominante desea llevar a cabo con el fin de poder expresar su disconformidad o su asenso con lo que se va a desarrollar a continuación.
Durante el desarrollo solo se tomarán fotos con el conocimiento expreso de todos los presentes (como en cualquier otro caso) y solo podrán salir del círculo presente con el consentimiento expreso de las personas implicadas. Este es para Mí un punto básico central de la situación

4ª Etapa: las sensaciones finales.
Las sensaciones que deben surgir de una relación de este tipo es el deseo de repetir, si no lo mismo, algo que se le parezca por ello las personas que han participado en la misma deben respetarse profundamente las unas a las otras.
Tanto los Dominantes implicados como los sumisos deben sentirse gozosos, sentir (estos últimos) que han sido protegidos y cuidados en todo momento y sentir (los Dominantes) que se ha realizado aquello que deseaban y esperaban de manera tranquila y sin forzar la máquina de las personas.
Por otro lado, los comentarios de lo que ha pasado y/o dejado de pasar se deberán circunscribir al círculo de las personas que estaban presentes (igual que en cualquier otra ocasión) y no poner en oídos de otras personas pues, al no haber estado presentes, puede dar lugar a malas interpretaciones y afectar, más allá de lo razonable, a la fama y el nombre de las personas.
Es importante saber que el momento posterior a la sesión es casi tan importante o más que el de la misma o el anterior.
El hecho de que se divulguen los hechos sucedidos sin poder precisar el marco exacto (algo imposible para el que no ha estado allí) hará que estos puedan ser malinterpretados fácilmente llevando a magnificar situaciones que, simplemente, han sido deseadas y llevadas con las reglas básicas de la sensatez (no exponiéndonos innecesariamente a algo que no se vea factible) y de la seguridad (no poniendo nunca en peligro ni la salud mental ni física de las personas).
Por ello, la discreción es una de las notas básicas de este tipo de relaciones; algo que se debe recalcar y fomentar; que no debe caer en saco roto y que debe, en todo momento, respetar a las personas implicadas.
También es importante el análisis de lo sucedido como nos hemos sentido y como nos han hecho sentir; que es lo que hemos sentido al aplicar una técnica o al sentir un temblor involuntario en el otro. Saber lo que hemos transmitido y lo que hemos sido capaces de transmitir.


5ª Etapa: las consideraciones morales.
Desde Mi punto de vista este tipo de relaciones son, siempre que nadie engañe en lo que se pretende, tan perfectamente asumibles y morales como las relaciones establecidas.
No son más morales unas relaciones establecidas por el hecho de serlo pues la moralidad reside en el respeto a la libre voluntad de las partes implicadas en el desarrollo de las mismas; en entender que, por el hecho de que nuestra educación social nos diga que lo bueno es tener una relación estable con otra persona, eso no quiere decir que sea verdad.
Desde Mi punto de vista la moralidad reside en el respeto a la voluntad y a la libertad de los demás y, siempre que ni se mienta ni se engañe, estas relaciones son tan morales como darse un revolcón en una playa o sentirse bien en una relación polígama.
Por ello, ni las propugno ni las dejo de propugnar, sino que las considero algo que es complementario y que, en momentos determinados de la vida, puede venir tan bien como cualquier otro tipo de relación.
En el estadio actual de Mi vida tengo una relación establecida y… vivo, de vez en cuando, pequeñas relaciones ocasionales o, incluso, polígamas.
Considero que, en todas ellas, mientras se respeten la sinceridad, la comunicación y la libertad del otro para elegir… se es moral.
El problema de la moralidad viene cuando no enfocamos esto desde estos aspectos sino desde los aspectos del engaño y el “morbo” del ocultamiento y la mentira.
----------------------------------------------------------------------------Txiria, el Orgulloso Amo de Su esclava, maria de Txiria

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